Hay un rayo ubicuo
como una proyección
total e inmediata.
Esa forma de amar
que solo se da cuando uno deja
de ser amado. Algo que no se vive
nunca en presente. Es difícil
seguir ese camino sin ponerse
del lado del mal.
Como la luz abrasadora
del sol que se niega a ocultarse.
Palabras que destruyen
grandes campos de vida sin futuro.
Como la voz perdida
de las drogas al viento.