Han de volver como una joya
todas las noches impresas en el último día,
cuando el letargo sea la frágil ficción de hallar
algo indispensable en las convicciones inútiles.
La fuerza se divide entre las noches y nunca sobra
cuando es tarde. Querer vivir no es suficiente,
de nada sirve sentir el beneficio exacto de un esfuerzo
cuando ganar siempre es poco. Se transparenta la alegría,
pero también hay quien disimula bien el miedo y el odio.
Se agitan las hojas. Te acuestas con frío
y no entras en calor. Y los objetos no guardan
más significado que su precisa función.
El hombre en su primera madurez quiere
saber siempre qué hacer. Pero hoy solo voy
a distinguir las formas de los árboles sin las cosas.
Las puertas del secreto son solo una:
una pincelada innecesaria en los paisajes
holandeses.
Se sabe que unos sienten la disciplina de las horas
otros la de los años. Pero al cabo del tiempo
confío y tengo miedo a la vez, pues toda mi lucha
es una forma inmaterial de percibir cada cuerpo
volcado enteramente hacia la totalidad de los mundos. Ver
cada cuerpo en todos los mundos, no solo en este. Vernos
romper la niebla hasta que exhaustos
quedemos rotos mutuamente, frente a frente,
ante la locura de amar sin razón.
Nunca más podremos
cansarnos amando.
No nos vamos a encerrar en las palabras,
no aceptamos este consuelo de vocablos,
estos verbos que se mueven como títeres,
eso que ya nunca desciende entre los aromas
de la tarde como el himno al que el alma
se adhiere libre en su vuelo ante la muerte.
Regresan las voces de la calle y se oyen
como ecos en el techo, como reflejos volátiles
que nos separan lentamente ya sin darnos cuenta.
Han cambiado las casas, han caído los tiranos,
son muchos los discursos, los trámites, las cifras. El pulso
se para, se recobra, todo es la radiación que el tiempo
hizo invisible. Se ha perdido ya la parte del camino
que hicimos juntos. Pero qué perdemos
si todo se repite
y todo canta.
Perdemos ese porvenir que nunca estuvo
entre las líneas del tiempo. Pero juro esto:
no quedará al margen de la vida
el pan sin hambre.