El primer fracaso del ser humano tiene que ver con la incapacidad de llegar a ese lugar en el que es capaz de vivir con su más resuelta integridad. El segundo fracaso del ser humano tiene que ver con la incapacidad de constituirse en un lugar en el que alguien se sienta capaz de desplegar su más íntima integridad. En realidad no es posible hablar con propiedad de primero y segundo, ni teniendo en cuenta el tiempo ni la importancia. En realidad son dos manifestaciones diferentes del mismo fracaso.

No somos nada más que lo que el otro puede decir frente a nosotros.