A veces creo que se juntan en mí una alegría y una desesperación muy grandes, las cuales soy incapaz de separar. No poder separarlas es precisamente lo que me salva. Si fuesen separables una de ellas podría ausentarse de repente dejándome con la otra. No poder separarlas es la eterna garantía de mi equilibrio.

Por eso me resulta difícil estar de acuerdo con la conocida idea de Bloch según la cual solo hay dos resultados posibles en la Historia, la destrucción absoluta o la perfección absoluta. Quienes vivimos de cierto modo sabemos que la unión de ambos es posible. Podría decirse incluso que solamente hay un resultado posible de la Historia: la destrucción y la perfección absolutas unidas en un mismo destino.