No sé muy bien en qué consiste la idea de retorno sobre la que he pensado tantas veces. Y hasta me incomoda la idea de tener que volver a ningún lado, pues no hay ningún momento en mi pasado en el que yo me reconozca como mí mismo de forma completa o auténtica. No volvería ni siquiera a ese estado primigenio e inocente desde el que cabe pensarse que todo es posible e, incluso, que lo que sea será siempre para bien.

Pero he decidido regresar. A un lugar que no es mío ni que me corresponde. Iniciar un camino que no es camino. La razón para verterlos aquí es que no puedo estar convencido de querer tomar este camino. O de poder tomarlo. No son hitos, pero sí querría, ante esa duda, quererlos ver con cierta sensación de lugar.

El punto donde se comienza a andar.

Mi punto es el origen de la carne. Ese es un origen terrible que todo ser humano olvida. Yo me pregunto qué función tiene ese olvido. Si asumimos una postura evolutiva, el recuerdo de esas etapas de la vida habría sido negativo para la supervivencia de la especie. |v. memorias, Luria? dónde comienzan los recuerdos|.

Olvidamos ese inicio, pero nos asomamos a otros igual de inaccesibles. He intentado encontrar parte de memoria antepasada, la de la materia, la especie, la cultura.

He sentido rechazo instintivo a esa memoria tras percibir signos que en el pasado de mi familia no habitan buenos augurios. Quizás por estar acostumbrado a que los augurios sean ejercicios de poder, más que de predestinación o videncia. Por esa memoria que he rechazado, quiero dedicar este libro a mis padres, a los que también estarán dedicados los demás libros sin ya mencionarlos. Pero también a mi abuelo, que un día quiso leerme un poema de Rafael Alberti, yo sentí una forma de incomodidad, de miedo, de vergüenza por el poder de las palabras. Yo no entendía que las palabras de los viejos quieren decirlo todo y me comporté con la . Allí tuve la suerte de conocer el campo.

No hace quizás falta que mencione que esa memoria del campo ha ido adquiriendo diversos significados a lo largo del tiempo y que la herencia heideggeriana es uno de los que ha presenciado el surgimiento de estas palabras. cf Camino de campo.

Para mí los caminos y el campo son la historia de Europa. Que he vivido siempre recluido absorto de alguna manera en los ríos. La Europa de los caminos es la Europa de los retornos.

Wittgenstein se preguntaba por qué lo impalpable es más enigmático que lo que se puede tocar.