Somos una mezcla de sensación y sentimiento, no sabemos distinguir lo que es sentirnos y lo que es sentir el mundo, y cualquier intento de separar ambas cosas nos condena al fracaso, pero también a la autoaniquilación.

La forma de separarlo solo puede enfocarse desde el ejercicio de lo clandestino. Solo de noche a veces se cree conocer el camino [1], solo en la máxima oscuridad, cuando los ojos se han acostumbrado a ella, la nada se convierte en una luz cegadora. Estar cegados en la oscuridad. Ese es el gran gozo.

Nyx, Nótt… Primera figura que nos guía en esta investigación sobre las formas perennes que también quiere darse como una forma de culto a esa diosa de la noche, hija del Caos, madre del sueño de la muerte y de la oscuridad. En la mitología nórdica, Nótt cabalga sobre el caballo Hrímfaxi (crines de escarcha), tal como se muestra en el cuadro de Peter Nicolai Arbo. Sobra mencionar el paralelo entre Skínfaxi y Hrímfaxi y los caballos que tiran del carro alado en el Fedro, pero en el caso del mito nórdico son dos los carros. No hay un alma racional que unifica, sino la sucesión perpetua de tiempos de claridad y oscuridad. El viaje nocturno es, en la religión egipcia, el tránsito entre la muerte y la nueva vida es un viaje de regeneración.

No es suficiente el ideal de vida dictado por los ojos. La imagen es para nosotros una idea del pasado. Hemos dejado desvanecerse todas las imágenes. No hemos destruido ni una.

Discursos sobre la vida. La gran catástrofe es tener que usar la palabras. Hay quienes las ven innecesarias.

Lo innombrable es demasiado similar a la pérdida. Las fronteras de lo imposible no respetan el signo del tiempo, y pasado y futuro se mezclan para darnos algo que visto desde el presente nunca es precariedad ni fracaso.

Lo innombrable es una categoría filosófica. No poética. La filosofía rara vez es escritura. No llamamos escritura a la ciencia, al ensayo. Escritura es una categoría transversal que se presenta según distintos registros. Escritura es simplemente cantar sin voz. Por eso el poema no debe leerse, es Dichtung más que Poem.

El problema no es saber decir las cosas, sino dónde debe detenerse el lenguaje para no destruir eso que nombra.

La escritura, como la religión, no puede subordinarse a ningún plan, a ningún esquema pragmático. Las últimas veces que leyó sus libros apenas podía entender las frases, pero las palabras seguían teniendo significado. La importancia de entender una frase no es más que un pacto entre lectores de territorios intermedios. Uno puede entender una frase pero no entender un libro. Puede entender un libro y no entender al autor. Dado que no hay nadie que entienda todas las palabras el entender una frase o no entenderla es un hecho que carece de toda importancia.

He vivido en ciertos lugares que no puedo olvidar. No los quiero olvidar. Vivo en ellos porque fueron ellos los que dejaron la marca de cierta belleza que aquí no existe. La belleza es lo que más marca deja en una persona. La belleza traumatiza en cierto sentido.